RoadTalks cap. 2: ISLANDIA EN BICI – part. 1

Invitado especial, Juan Martín Mateus

Islandia puede ser el destino turístico más costoso del planeta. Situado en los límites del círculo polar ártico, aún en verano, el frío penetra los huesos. Volcanes, desiertos de arena negra, glaciares y vientos impenetrables. Un lugar inhóspito. Quién pagaría por visitarlo. Sin embargo, parece que Islandia tiene encanto. Y mucho. La línea entre fantasía y realidad se desdibuja por los caminos que parecen llevar a ninguna parte.

Juan Martín Mateus, acompañado de su amigo Juan Ángel, pedalearon cerca de 500 kilómetros desde Akureyri [norte-centro] hasta Reykjavik, la capital [sur]. La travesía de seis días en bici dejó muchos aprendizajes, que en este relato vamos a compartir, pero, sobre todo, dejó una experiencia que, con el tiempo, quedará en la memoria como un sueño bien vivido.

Una semana antes

El viaje se planeó hacía meses desde Bogotá. Aprovechando que Martín visitaría a un hermano en Suiza, Juan Ángel, su amigo, quien vive en Alemania, le propuso darse la vueltica por Islandia de la mejor manera que saben hacer: en bici. Reto aceptado.

Ya en Suiza, con la bici desarmada y las maletas empacadas, empezaremos a entender que en esta historia todo lo planeado se puede deshacer en un instante. Fiebre, dolor de huesos y asfixia: el Covid aún existe y pasó recordándoselo a Martín. A falta de una semana ya no había viaje.

Sin embargo, las cosas místicas también hacen parte de esta aventura y de forma casi milagrosa, el día antes del vuelo, aún pensando si cancelarlo o no, la fiebre paró.

La ruta

por Juan Martín M.

Día 0

Aterrizamos en Reykjavik. Las bicis al pelo. Yo todavía me sentía muy débil por el Covid, pero muy motivado por todo lo que estábamos viviendo. La ruta que planeamos iba desde Akureyri (Centro norte) hasta Reykjavik (sur) «500 km aproximadamente». Para llegar a Akureyri decidimos alquilar un auto y empezamos a entender que en Islandia todo es extremo: el frío, los paisajes y lo que hay que pagar por cada cosa. Pero, en todo caso, la idea de alquilar el auto fue genial porque pudimos hacer un gran recorrido escuchando nuestra música y parando donde queríamos para contemplar paisajes alucinantes.

Ruta de Akureyri a Reykjavik
Foto: @juantin_m
Foto: @juantin_m
Foto: @juantin_m
Foto: @juantin_m
Foto: @ju_angel
Foto: @ju_angel
Foto: @juantin_m
Foto: @juantin_m

De esta historia todavía hay kilómetros que narrar. No te pierdas la segunda parte con la llegada a Reykjavik, toda la información técnica de la ruta y lo más importante, las reflexiones que dejó este viaje.  Sigue atento a nuestras publicaciones en @mont.bags